Vivíamos en Buenos Aires. Teníamos cuatro hijos y en el año '87 decidimos partir de la gran ciudad a lugares más tranquilos. Entre otras provincias apareció San Luis como posible. La desición no fué fácil, el desarraigo familiar y de amistades fué duro. En cambio los chicos pronto se adaptaron y tuvieron su libertad. Sin embargo tuvimos que pagar un precio: serios problemas económicos. Alternamos buenas y malas con un resultado, aprendimos que nada es gratis y que lo que cuesta, vale. Nuestros hijos estudiaron y tres de ellos formaron hermosas familias de las cuales recibimos de regalo cuatro nietos y uno que pronto llegará. El pequeño ya es un hombre que pronto volará como corresponde y mi esposo y yo quedaremos solos como cuando empezamos, pero con una hermosa descendencia, que es lo que uno sueña cuando es jóven. Siempre fuimos emprendedores y buscadores de cosas nuevas. Hace tres años comencé un curso por curiosidad que hoy se transformó en un mini-emprendimiento, es hilar lana de
oveja desde la esquila hasta las prendas, pasando por el proceso de hilado, teñido y tejido en telar.Ese mismo espíritu de búsqueda me llevó a realizar el curso de capacitación de internet llamado "Abuelos en Red" donde encontré un hermoso grupo de personas y unos profes con una paciencia a prueba de balas. Pronto terminará y aparecerá algo que nos lleve a mantenernos activos física y mentalmente.Los años pasan, lo que uno aprende queda y no hay que sentirse vencido ni aún vencido.
oveja desde la esquila hasta las prendas, pasando por el proceso de hilado, teñido y tejido en telar.Ese mismo espíritu de búsqueda me llevó a realizar el curso de capacitación de internet llamado "Abuelos en Red" donde encontré un hermoso grupo de personas y unos profes con una paciencia a prueba de balas. Pronto terminará y aparecerá algo que nos lleve a mantenernos activos física y mentalmente.Los años pasan, lo que uno aprende queda y no hay que sentirse vencido ni aún vencido.